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  • Paula Escobar P.

Te amo Papá!!!!

Mi Padre… oh mi padre, por donde comenzar a hablar de un hombre que ha acumulado tantas historias de vida, algunas muy positivas y destacables y otras no tanto y que será mejor no mencionar.

Rolando, el menor de 7 hermanos, hoy de 92 años, ha aprovechado cada momento de su vida, a los 11 años aproximadamente ingresó al Seminario, del que 5 años más tarde decidió retirarse por que dejó de sentir el llamado de Dios, a su madre, una mujer muy beata, casi le dio un infarto.

Luego decide ingresar a Investigaciones de Chile, un trabajo que lo dejo marcado hasta el día de hoy, este trabajo lo llevo a estar en Valparaíso y en Puerto Montt.

Pero esto solo fue el inicio de una serie de cambios de trabajos que experimentaría.

Estuvo en aduanas, donde fue parte del grupo fundador de la falange militar, fue parte de Impuestos Internos, que anecdóticamente lo llevo a fiscalizar a Violeta Parra.

A través de Impuestos internos se instaló en Puerto Montt, donde se radicó por muchos años.

En Puerto Montt fue profesor en el Liceo Comercial, fue contador independiente y llevo grandes cuentas como la de Transportes Cruz de Sur o Covepa, fue de los primeros contadores en usar un computador para llevar las cuentas.



Con mi mamá se convirtieron en administradores del Hotel Royal, una picada tradicional de la zona. Fue presidente de los Derechos Humanos en los últimos años de la dictadura y trabajó en la campaña del NO.

En el año 1990 viendo que los negocios no iban bien y que sus hijas naturalmente estaban próximas a ingresar a la universidad decide instalarse en Santiago, en donde buscó contabilidades para realizar y estabilizarse laboralmente y esperar nuestra llegada, pero no solo eso, además decide cumplir un sueño pendiente y a los 63 años ingresa a estudiar Derecho, carrera que completo con un buen rendimiento, pero su ansiedad le hizo una mala jugada y reprobó el examen final.

Bert Hellinger dice; lo que cuenta es que reconozcas con amor aquello que de tu padre tienes. Así siempre puedes mantenerte en el amor. Y que, al mismo tiempo, te dediques a tu vida y a tu vocación especial.

Desde la perspectiva de las Constelaciones familiares, Hellinger nos enseña que El padre es quien nos da la vida, aunque nunca más haya aparecido en tu vida, evidentemente la madre no puede concebir sin un hombre. El padre es quien nos da el ejemplo para poder proyectarnos hacia adelante, nos da la fuerza para vivir la vida, es la fuerza para elegir una profesión, para poner límites y para caminar en la vida.

Existen 7 versiones de mi padre, una por cada hijo, todas distintas y algunas no muy buenas.

Mi versión de padre es de quien me enseño a no tener miedo a cambiar, que podemos ser todo lo que queramos ser, a disfrutar de cada momento, que es posible re inventarse y no tener vergüenza de eso, que siempre puede haber una mejor versión de nosotros, que con fuerza de voluntad y con examen de conciencia se pueden superar grandes problemas, me enseño a reflexionar o filosofar, me enseñó a cuestionarme, hasta el día de hoy me sigue enseñando como el positivismo y el buen humor te llevan a una vida larga y sana.

Hoy, claramente quiero homenajear, a mi modo, a mi Padre, porque le agradezco la vida y cómo se enseño a transitarla, pero también con esta historia los quiero invitar a conectar con sus anhelos, con sus motivaciones y con sus sueños profesionales y hacer los cambios que sean necesarios para una vida más satisfactoria, para esto puedes partir por agradecer a tu padre la vida, tomar la fuerza para salir a adelante, agradecer tu existencia y hacer un plan que te permita desarrollar la profesión u oficio que quieras y darte permiso a cambiar.

“Gracias papá por la vida, eso es lo más grande, fue suficiente, ya tengo lo que necesito. Y lo que no me pudiste dar, de eso me encargo yo ahora.” (Bert Hellinger)


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